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¿Tu hijo se altera cuando escucha ruidos fuertes o le pica demasiado la etiqueta de la ropa? ¿Alguna vez te has sentido abrumado por ruidos fuertes, incómodo con ciertas texturas en la ropa o luces demasiado brillantes? Estas experiencias podrían estar relacionadas con un fenómeno poco conocido: la desintegración sensorial. En Psicología para ti, creemos importante revisar esta característica para mejorar tu forma de percibir el mundo.
Antes de hablar de desintegración sensorial hay que explicar:
¿Qué es la integración sensorial?
La integración sensorial es el proceso neurológico mediante el cual el cerebro recibe, organiza e interpreta la información proveniente de los sentidos para producir respuestas adecuadas y adaptativas.
Este proceso ocurre de manera automática en la mayoría de las personas y permite que podamos interactuar con el mundo de forma eficiente.
Sistemas sensoriales implicados
Además de los cinco sentidos clásicos, participan otros dos sistemas fundamentales:
- Sistema vestibular (equilibrio y movimiento)
- Sistema propioceptivo (posición y movimiento del cuerpo)
La coordinación entre todos estos sistemas es clave para acciones cotidianas como escribir, caminar, manejar o socializar.
¿Qué es el umbral en percepción?
El umbral es la intensidad mínima o máxima de un estímulo necesaria para que nuestro sistema nervioso lo detecte, procese y genere una respuesta.
¿Qué es la desintegración sensorial?
La desintegración sensorial ocurre cuando el cerebro tiene dificultades para procesar y organizar la información que recibe de los sentidos. Esto puede generar:
- Hipersensibilidad: molestia extrema ante sonidos, luces o texturas.
- Hiposensibilidad: poca reacción a estímulos que otras personas perciben con facilidad.
- Búsqueda sensorial: necesidad constante de moverse, tocar, morder o buscar estímulos intensos.
Aunque es más conocida en la infancia, muchas personas adultas han vivido así toda su vida sin un diagnóstico.
¿Por qué pasa desapercibida?
- Se confunde con ansiedad, TDAH o “mal carácter”.
- La persona aprende a evitar situaciones que la incomodan (lugares ruidosos, multitudes, ciertas comidas).
- Se normaliza el malestar porque “siempre ha sido así”.
Perfil con desintegración sensorial
- Umbrales variables según el sentido (ej. umbral bajo para sonidos, alto para tacto).
- Dificultad para regular respuestas: pueden reaccionar exageradamente o no reaccionar en absoluto.
- Respuestas impredecibles: buscan estímulos en unas áreas y evitan en otras.
Impacto en la vida diaria
La desintegración sensorial puede afectar el trabajo, la escuela y las relaciones sociales. Quien la padece puede sentirse constantemente en alerta, fatigado o irritable sin comprender el motivo.
¿Qué hacer si me identifico con estos síntomas?
- Buscar orientación profesional (neuropsicología o terapia ocupacional).
- Implementar estrategias de autorregulación, como rutinas predecibles y espacios tranquilos.
- Adaptar el entorno: auriculares para ruidos, mantas con peso, organización de espacios sensoriales en casa o trabajo.
Si bien algunas condiciones neurodivergentes como el autismo o el TDAH pueden presentar problemas de integración sensorial, también puedes tenerlo tú o algún familiar sin pertenecer a estos grupos y podría estar ocasionando malestar continuo. Reconocer la desintegración sensorial es el primer paso para vivir con mayor bienestar. No se trata de “ser exagerado”, sino de una forma distinta en que el cerebro procesa el mundo. Hablar de esto ayuda a romper mitos y ofrecer apoyo a quienes lo experimentan.
Finalmente, si deseas saber más sobre la desintegración sensorial o requieres atención psicológica tanto presencial como en línea, no dudes en acudir con nosotros la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario https://www.facebook.com/psicologiaparatiii/